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Qué ver en Santiago de Compostela

El equivalente a Roma en España lo podemos encontrar en Galicia, ya que todos los caminos llevan a esta antiquísima ciudad, Santiago de Compostela.

Visitada por miles de peregrinos cada año, pone punto final a una de las experiencias de viaje más espirituales del mundo, el Camino de Santiago.

Capital de la comunidad autónoma gallega, es también un lugar con una rica historia y un centro de cultura donde el arte está presente a cada paso. Hoy vamos a conocer de cerca Santiago de Compostela.

 

La catedral más importante de España

Nadie puede negar la importancia que tiene la Catedral de Santiago. Se afirma que en ella yacen los restos del Apóstol Santiago, razón por la que es un lugar de peregrinación desde hace siglos.

La catedral de Santiago de Compostela tiene una importancia tanto para los católicos como para los que buscan encontrarse a si mismos en el interior de su ser, ya que es el punto final del Camino de Santiago, un viaje que podemos considerar universal, ya que miles de personas de países de todo el mundo lo recorren cada año.

Fue construida entre el siglo XI y el XII uniendo los estilos gótico, románico y, sobre todo, barroco. Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1985, cada día a las 12 de la mañana tiene lugar la Misa del Peregrino, donde entra en acción su enorme y famoso botafumeiro, que significa en gallego literalmente “echador de humo”.

La catedral se sitúa en la Plaza del Obradoiro, punto de reunión en el que los peregrinos que han finalizado el camino, comparten sus impresiones sobre la proeza que han realizado.

Desde esta plaza se podrá ver la hermosa fachada de la catedral, con sus 3 torres que ya desde lejos pueden ver los caminantes que estén a punto de culminar su experiencia.

Visitar Santiago de Compostela

A tan solo 3 minutos caminando desde la Plaza del Obradoiro, podemos visitar el Monasterio de San Martín Pinario. Fundado en el siglo X por un grupo de benedictinos y que, junto a la catedral, es uno de los edificios barrocos más importantes del norte de España.

Su interior acoge hoy el Seminario Mayor de la archidiócesis compostelana y parte de la Universidad de Santiago de Compostela.

El Museo do Pobo Galego, situado en el antiguo convento de Santo Domingo de Bonaval, recoge en su interior elementos comunes del pueblo gallego e incluso algunos que han sido olvidados al quedar en desuso con el paso del tiempo.

En él se ven muestras de las costumbres y tradiciones de uno de los pueblos más ricos, culturalmente hablando, de toda la Península Ibérica. En los nombres de sus nueve salas podemos hacernos una idea de lo que nos espera en este museo: el mar, el campo, los oficios, la música, la indumentaria, hábitat y arquitectura, artes plásticas, la sociedad y memoria y tradición.

Santiago de Compostela tiene mucho que ofrecer

Si queremos conocer de primera mano como se vive en Santiago de Compostela en la actualidad, nada mejor que darnos un paseo para visitar el Mercado de Abastos. En su frenético ir y venir de gente, podemos ver los productos locales que da la tierra gallega y saborear algunos platos típicos.

A 9 minutos de camino desde el mercado podemos a ir a desconectar del ajetreo de sus calles al Parque da Alameda, que es el pulmón verde de Santiago. Pasear entre tanta vegetación en pleno centro de la ciudad es todo un lujo, así que disfruta de este descanso merecido, más aún si has terminado el Camino de Santiago.

Podemos terminar nuestra visita a Santiago de Compostela con una visión general de la ciudad. Para ello deberemos coger un medio de transporte que nos lleve hasta Monte Pedroso, a 15 minutos en coche desde el centro. Con 461 metros de altura, es el sitio perfecto para disfrutar el atardecer y ver desde sus alturas como se van encendiendo poco a poco las luces de Santiago de Compostela y su catedral. Una experiencia realmente hermosa.

Fin del camino

Hayas llegado después de hacer el Camino de Santiago paso a paso o por algún medio de transporte menos cansado, lo que si te podemos asegurar es que la ciudad de Santiago de Compostela no te dejará indiferente, por su arte, cultura, espiritualidad, gastronomía y mucho más.

Así que recuerda que un camino nunca tiene final, siempre es el principio de una nueva aventura que además se puede volver a disfrutar.