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Qué ver en Salamanca

En la comunidad de Castilla y León podemos encontrarnos con una de las ciudades con más historia de la Península Ibérica, Salamanca.

Siendo la tercera más poblada de la comunidad, sus monumentos son todo un espectáculo para todo aquel que quiera conocer el pasado del interior de España.

Pero también existe un presente increíble en esta ciudad, ya que su universidad es una de las más reconocidas del país.

Así que hoy vamos a conocer el ayer y el hoy de Salamanca.

 

Salamanca historia viva

A Salamanca no solo la avalan sus gentes y sus edificios, la ciudad vieja fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1988, por lo que pasear admirando su patrimonio histórico-arquitectónico es como hacerlo por un museo al aire libre.

Este museo empieza con las catedrales de Salamanca. Hablamos en plural porque la ciudad cuenta con la Catedral de la Asunción de la Virgen, denominada Catedral Nueva, y la Catedral de Santa María, a la que los salmantinos y salmantinas llaman Catedral Vieja.

La más reciente fue construida entre los siglos XVI y XVIII al estilo gótico tardío, y admirar su impresionante fachada principal desde abajo, llamada Puerta de Ramos, es todo un espectáculo de belleza.

Un detalle curioso es que, en una remodelación de su puerta principal en el año 1992, el cantero Miguel Romero esculpió un astronauta y otros elementos llamativos en su arco. Solo los ojos más atentos podrán encontrarlo.

Al sur de la Catedral Nueva se encuentra la vieja, conservada durante años para que pueda ser también admirada por los turistas. Podemos acceder a ella desde la Catedral Nueva y visitar su interior para conocer uno de los santuarios más antiguos de España.

A 3 minutos de camino desde la catedral podemos admirar otro de los edificios más emblemáticos de la ciudad del Tormes: la Casa de Las Conchas. Debe su nombre a las conchas talladas en su fachada a modo decorativo.

Se trata de un palacio señorial construido en el siglo XV y, al igual que la catedral, es de estilo gótico tardío. En su interior encontramos un patio que mezcla elementos del renacimiento, el mudéjar y el medievo, con un pozo en el que los antiguos inquilinos recogían agua.

Desde aquí podremos ir caminando hasta nuestro siguiente destino, que no es otro que la Plaza Mayor de Salamanca. Hoy éste es el centro de la vida social de la ciudad, y pasear por debajo de sus soportales al atardecer es una experiencia muy agradable.

En los bares que la rodean podremos degustar algunos de los mejores platos de la cocina salmantina.

Uno de los escritores más importantes de la historia de España tuvo que dedicarle unas palabras a esta Plaza Mayor, Miguel de Unamuno la definió así: “Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico”.

Y si hablamos de escritura, tenemos que visitar uno de los escenarios de La Celestina, una de las obras más importantes de la historia de España escrita por Fernando de Rojas.

Calisto y Melibea, sus protagonistas, dan nombre a un pequeño jardín que se encuentra flanqueado por la antigua muralla de la ciudad. Este espacio es perfecto para recorrer en pareja o familia, y da un respiro en forma de naturaleza a la ciudad de Salamanca.

También cerca de la antigua muralla se encuentra el Palacio Lis, un edificio modernista construido a principios del siglo XX que en su fachada sur impresiona por las cristaleras que la forman. Su patio interior es precioso, y podemos admirar en su Museo de Art Nouveau y Art Deco algunas piezas de porcelana en forma de muñecas, una colección a la altura de su edificio.

Mucho más por visitar en Salamanca

Hay más lugares que no pueden faltar en tu visita a la ciudad castellanoleonesa de Salamanca. Podemos acercarnos al Convento de San Esteban, construido en el siglo XVII, el Puente Mayor que cruza el Tormes o también visitar el Palacio de la Salina y de San Boal, para conocer así otro edificio señorial de la ciudad.

Pero si con algo te tienes que deleitar en Salamanca es con su ambiente. Aunque pueda parecer que las ciudades castellanas son frías, el jovial ambiente universitario se puede respirar en sus calles y plazas, lo que aporta a Salamanca una cálida e increíble vida en sus calles. ¡Disfrútala!